jueves, 31 de diciembre de 2015

MI SELECCIÓN MUSICAL 2015



Acaba el año y es el momento de hacer balance, hacer recuento de todo un año de intensa escucha musical con el fin de centrar, ordenar y clasificar.
Un balance que para mí supone trabajo, pero sin embargo nada de esfuerzo pues viene de lo que más me divierte en este mundo y lo hago con muchísimo gusto. Si estáis leyendo este post es posible que penséis, como yo, que la vida con música es definitivamente mucho, mucho mejor.
De todo lo que ha llegado a mis oídos y de forma similar al año pasado, presento, con toda la humildad y respeto del mundo a los verdaderos profesionales en la materia, una recopilación de los discos nacionales e internacionales que más me han gustado, los directos que más me han impactado y mis canciones preferidas de 2015.
2015 ha sido un año, musicalmente hablando, marcado por el regreso de Adele, Muse y Blur, de lo que me alegro, aunque ninguno de los tres estén en mis listas. Ahora faltaría un emoticono.


DISCOS INTERNACIONALES

1. Sufjan Stevens. Carry & Lowel (2015)
Si tengo que mencionar un disco de 2015 que me ha tocado especialmente el corazón, que me ha cautivado desde las primeras estrofas de la primera canción, como lo hizo en su día Morning Phase de Beck,  es el maravilloso Carry & Lowell (2015) de Surfjan Stevens.
Folk desnudo, sincero y angelical. Un disco que te envuelve en una atmósfera delicada, sutil, diferente; que te embarca en un viaje onírico y a la vez tremendamente real. Temas universales como la muerte, la vida y el perdón son contados a lo largo de once canciones presididas por los recuerdos a una madre ausente y recientemente fallecida; un disco que te invade y te traslada directamente al alma de Sufjan, de la que una vez dentro ya no deseas salir. Impresionante este, el que dicen, mejor disco del cantautor hasta la fecha.  Tanto me impactó en su momento que le dediqué junto a Vestiges & Claws de José González, un post de mi blog titulado Mis dos ángeles musicales:

Del disco no destacaría ninguna canción en particular, pero sí el mismo en su conjunto. Todas las canciones me parecen maravillosas, sin excepción.
A por el Grammy ¿no?

2. Florence and the Machine. How big, how blu, how beautiful (2015)
El top 2 ha sido bastante más discutido pero finalmente he optado por el espectacular How big, how blu, how beautiful (2015) de Florence and the Machine. Un disco donde el agua es el elemento conductor, repleto de canciones enormes como Queen of Peace, Ship to Wreck,  Deliah, o el single What Kind of Man, que cuanto más lo escucho más me gusta.  Una fiesta de rock, soul, folk-rock, un estilo que me persigue, de lo que por otro lado estoy absolutamente encantada. La cantante Florence Welch es un huracán de fuerza, expresividad y sentimiento, que no deja indiferente a nadie. Es un disco con el que de alguna manera bastante extraña me siento identificada. Sus canciones me hacen vibrar, saltar, gritar. Me flipa ella, sus canciones y su voz. Estoy deseando que llegue abril para verlos en directo. 
https://www.youtube.com/watch?v=zZr5Tid3Qw4

3. Alabama Shakes.  Sound & Colour (2015)
 Decía arriba que tengo el corazón dividido y es que no es para menos, pues con todo el dolor tengo que relevar al tercer puesto al torbellino de emociones y energía que es Sound & Colour (2015) de Alabama Shakes. Doce tremendas canciones que suenan fusión estelar donde el soul, el blues y el rock se combinan con una grandiosa libertad. Canciones-mixtura que suenan retro y moderno a la vez, marcadas por unos maravillosos cambios de ritmo, y sobre todo por una increíble fuerza, que hacen para mí de este segundo disco de la banda uno de los mejores de 2015. El cuarteto de Alabama, al que no conocía, me ha dejado completamente alucinada; su garra, buen gusto musical (sí su indumentaria mejorable, lo sé) y buen hacer han hecho que caiga rendida a sus pies.

4. Tame Impala. Currents (2015)
Cambiando un poco, sin pasarmos, de tercio y de estilo, nos encontramos con el rock psicodélico de Tame Impala en Currents (2015). Este disco me cautivó también desde la primera escucha, sus largas y pegadizas canciones, crean ambientes, te transportan a un lugar narcotizante y  extraño en el que probablemente nunca hayas estado. Mágica travesía de la que yo no me deseo apear. Este disco ha sido en ocasiones criticado por el núcleo duro de sus más acérrimos seguidores ya que se acerca peligrosamente a la frontera del mainstream, pero la verdad que se lo agradezco de corazón, pues ello significará que mucha más gente podrá disfrutarlos.

5. Chvrches. Every Open Eye (2015)
Finalmente haciendo caso omiso a mis propios prejuicios, he hecho una pequeña incursión en el mundo de sinthpop y música electrónica sin dejar el indierock, y me he topado con el estupendo segundo disco de la jovencísima banda escocesa Chvrches, Every Open Eye (2015). Su ritmo pegadizo, juventud, frescura y dinamismo he hecho que le coloque directamente y sin mucha comedura de tarro en un merecidísimo quinto puesto de mi ranking personal.

Otros discos internacionales publicados en 2015 que en mi opinión merecen ser mencionados son Chaos and The Calm (2015) de James Bay, I Love You Honeybear (2015) de Father John Misty, el comercialísimo y bailable pero a mi modo de ver estupendo, Communion (2015) de Year&Years,  FFS (2015) de Frank Ferdinand &Sparks, que me suena mucho a Frank Ferdinand pero que también por ello me gusta, y finalmente, con mención especial, el personalísimo Vestiges&Claws de José González con el que me ocurre algo parecido que con el de Surfjan; recomiendo escuchar el disco, absolutamente delicioso,  de cabo a rabo, sin destacar ninguna canción en particular aunque abajo haya incorporado el single With the ink of a Ghost.


DISCOS NACIONALES

En el ámbito nacional he notado la cosa un poco más floja este 2015. Aun así, me he encontrado con buenos discos.

1.       Zahara.  Santa (2015) 
El primer puesto se lo doy a Zaraha y su Santa (2015). Lo hago por múltiples razones, no todas debidas al disco en sí mismo sino también a su compositora, lo reconozco. Se lo he dado porque tiene grandes canciones, porque rompe con sus discos anteriores, porque está lleno de fuerza y porque como digo ella me parece una maravillosa artista, con una personalidad arrasadora que se sale en sus directos. Un disco de detalles cuidados, de formato original y divertido, acompañado por una increíble banda de musicazos, en su mayoría provenientes de Mucho (antiguos The Sunday Drivers). Como nota curiosa cada canción va acompañada de una interesante introducción hecha por amigos muy especiales como Leiva o Jorge Drexler.

  
2.       L.A. From the City to the Ocean Side (2015) 
El segundo puesto se lo otorgo, por su calidad y su buen hacer, a  From the City to the Ocean Side (2015) de L.A. Un disco que no entra del todo a primera escucha pero el que una vez en harina, resulta maravilloso. Es cierto que no ha roto moldes, que se mantiene en la línea de sus discos anteriores, pero no por ello pierde valor pues es un disco con el que opino que se ha superado en calidad y eso que ya era difícil.

3.       La Bien Querida. Premeditación, Nocturnidad y Alevosía (2015) 
Este año La Bien Querida, que no era santo de mi devoción,  me ha cautivado con su Premeditación, Nocturnidad y Alevosía (2015). Un original disco dedicado al tema universal donde los haya: el amor y el desamor que, sin embargo, es contado y enfocado de una personalísima manera que me ha rechiflado.


4.       Change (2015). Ed is Dead. 
Haciendo de nuevo incursión en el mundo de la electrónica que, como ya he dicho, no es un estilo que me llame para nada (al final va a ser que no es así), me he topado con Change (2015) el magnífico primer disco de Ed is Dead, un grupo que al escucharlo nadie sospecharía que es patrio. Su calidad, ritmo y fuerza me han cautivado. Su maravilloso single Praise me ha pirrado y me ha recordado aquellos días de tierna juventud en que cantaba Like a Prayer de Madonna como una loca delante del espejo.


5.       Belize. Belize (2015)
El primer disco de esta joven banda de su mismo nombre, está en mi ranking por su originalidad y delicadeza. Es un disco hecho con amor y entrega total y eso se nota al escucharlo. Con un enfoque que da poca cabida a ser tocado en grandes espacios, puede sin embargo llegar a ser rompedor en un formato íntimo y acústico; en definitiva un delicioso disco para ser escuchado en casa con una mantita. 


Otros discos nacionales destacables de 2015 son Chasing Ilusions (2015) de Anni B Sweet, un muy buen disco compuesto por una de las mejores voces femeninas del panorama musical español, Voces del Extremo (2015) del Niño de Elche por su increíble originalidad y ruptura, La Calma Chica (2015) de Tulsa, el gran disco instrumental de Toundra, IV (2015), y finalmente, Paramales (2015) del grandísimo Xoel López.

En el universo de los más pequeños no podía dejar de mencionar el primer disco de la Billy Boom Band, Pasarlo Bien (2015), un grupo de músicos provenientes de mi queridísima y recién extinta La Sonrisa de Julia. En línea con su espíritu, Marcos Casal (cantante y compositor), Raúl Casado (batería) y Mario de Inocencio (guitarra) rompen moldes e innovan con este disco encontrando algo diferente a todo lo escuchado con anterioridad. Se han dado cuenta que el rock no es solo cosa de adultos y de que también, los niños y sus padres, tienen derecho a escuchar música infantil de calidad, de composición algo más compleja pero sin dejar de ser divertida. No tenemos que sufrir obligatoriamente la tortura de los Cantajuegos y similares con los que yo reconozco haber tenido pesadillas. Han hecho un disco divertido, enérgico, de letras que dan que pensar, repleto de entusiasmo y mensajes positivos para los más peques. Un disco sin prejuicios y a mi modo de ver, redondo y superrecomendable. Sus directos son espectaculares; las peques y yo hemos ido a varios y la verdad que lo hemos pasado en grande. Por eso no me extraña nada que estén teniendo muchísimo éxito dando conciertos por toda España de lo que me alegro profundamente.


MEJORES DIRECTOS

Mi presupuesto es limitado y como veréis los directos que destaco son casi todos de bandas nacionales, bastante más asequibles. Aprovechando la ocasión voy a introducir la cuña de que estaría genial que todos apoyásemos un poquito más la música local y nacional, yendo a conciertos, que bien lo necesitan los músicos para seguir haciendo su arte sin empeñar sus ahorros; hay muchos y muy variados, son muy baratitos y la verdad que uno se lo pasa bomba.

Mi top 1 de directos increíbles se lo lleva Neuman con su concierto cierre de gira en la Riviera el 24 de noviembre de 2015 en Madrid. Un concierto donde la emoción se respiraba desde la primera nota hasta la última, con momentos guitarreros inigualables con Paco Loco y Ken Stringfellow (The Posies y R.E.M.) que lo dieron todo y más y con unas percusiones inigualables de mano de Erik Jiménez de Los Planetas. Vi a un Paco entregado y emocionado, cantando unas canciones para mí sin paragón en el panorama musical español, entre las que destacaron las de su último y maravilloso If (2014). Personalmente fue la felicidad absoluta desde los previos hasta varios días después.

Otro concierto que me ha dejado loca este año fue el Honey roots-La Noche Americana que tuvo lugar en la Sala Penélope de Madrid el 31 de octubre de 2015. Allí pudimos disfrutar de la  increíble banda de Julián Maeso y de otras bandas estupendas como The Soul Jacket o Ramdom Thinking. La de Julián, con su coro de voces negras, se salió por las esquinas; increíble calidad musical la de esta banda. Vi un Julián absolutamente entregado, multi-instrumentista, enorme, pasional con espíritu melancólico y quizá algo atormentado. Espectacular. Solo digo que repetiré en enero en la Sala Sol.

Dos conciertos que viví en Sonorama 2015 que me marcaron fueron el de Zahara y el de Calexico extensamente descritos ambos en mi post del Sonorama 2015.

Otro concierto fantástico que viví en 2015 fue el de Aurora and The Betrayers en el Teatro Circo Price el 11 de julio de 2015. Aurora (ex Fredonia), alma del grupo, tiene una garra, una voz y una fuerza que nos hicieron a todos los allí presentes vibrar y bailar hasta el agotamiento. En este concierto conocí otras bandas de músicos enormes como The Royal Southern Brotherhood.

Grandes conciertos pude vivir también en el Dcode 2015 de los que destacaría el de Foals,  L.A. y de nuevo el de Neuman.

Finalmente destacar el concierto fin de gira de La Deriva (2014) de Vetusta Morla en el Palacio de los Deportes el 21 de noviembre de 2015. Yo no soy muy amiga de conciertos tan multitudinarios, pero Vetusta son Vetusta y este fue un concertazo lleno de emoción y entrega de este grupo que ha formado parte, de manera muy especial, de la banda sonora de mi vida adulta. Me sigo quedando con su grandioso primer disco Un día en el mundo (2008).


CANCIONES 

Finalmente os acompaño un puñado de joyas de 2015 que, independientemente de que sus discos me hayan impactado o no, lo han hecho ellas por sí mismas. Grandes singles que he tarareado en el baño, en la cocina, en la oficina a lo largo de todo el año. Las dieciséis primeras, para mí absolutamente imprescindibles. De Surjan Stevens tendría que copiar el disco entero pero he optado por Death with Dignity. También podéis escucharlas todas seguidas en el siguiente enlace:

1.   Gimme All Your Love, de Alabama Shakes

2.   What Kind of Man, de Florence and The Machine 
  
3.    Praise, de Ed is Dead.

4.    Death with Dignity, de Surfjan Stevens

5.    Can´t Feel My Face, The Weekend 

6.    Leave A Trace, de Chvrches

7.   Profetas de la mañana, de Vetusta Morla, con Tierra de Xoel López

8.   Octubre, de Carmen Boza

9.     Arrecife, de Dorian

10.   Nadie, El Niño de Elche
  
11.   Let It Happen, de Tame Impala

12.   Poderes Extraños, de La Bien Querida
  
13.   Aire, de The Bright

14.   Hold Back the River, de James Bay 

15.   El Frío, de Zahara

16.   With the Ink of a Ghost, de José González

17.   Dare To Love, de Anni B Sweet

18.   Shine, de Years &Years

19.   Chateau Lobby #4, de Father John Misty

20.   Can´t Deny My Love, de Brandon Flowers

21.   Patagonia, de Xoel López

22.   Carbura!, de Angel Stanich

23.   Gente Común, de Tulsa

24.   Copacabana, de Izal

25.   Rabbidy Hill, de Cycle
  
26.   Ese Camino, de Julieta Venegas

27.   Lonesome Street, de Blur

28.   Bien por ti,  de Viva Suecia

Espero que os haya gustado.

Solo me queda despedirme deseando que todos tengáis un 2016 repleto de cosas positivas y si finalmente no lo son tanto, que al menos sepamos sacarle el aprendizaje que ellas nos traen, que no es poco.

 Al fin y al cabo es la vida, a veces dura, a veces maravillosa; pura vida que si va acompañada de música se vive mucho mejor, ¿no creéis?

¡Hasta la próxima!





jueves, 22 de octubre de 2015

IDEAL NO, GRACIAS


Los que me conocen bien se sorprenderán al leer el título de este artículo.

De toda la vida me he considerado una persona idealista. Y he sido así porque siempre he pensado que era lo mejor. Consideraba que mis ideales eran buenos, pues me movían con fuerza a ser mejor persona y lo más importante, estaba segura de que eran positivos porque los veía capaces de mover el mundo, de impulsarnos a conseguir un planeta mejor. Hoy día sigo creyendo que esta afirmación es real, tan real como peligrosa.

En este punto considero conveniente distinguir los ideales a los que me estoy refiriendo de los principios básicos en los que las personas basan sus vidas, que sí me parecen positivos y necesarios.

 Toda persona que se mueve por ideales está convencida de que los suyos son los mejores, los adecuados. Muchas no solo los comparten si no que se llegan a identificar tanto con ellos que los llegan a incorporar como parte de su ser. Los defienden, se movilizan por ellos e incluso desgraciadamente, llegan al extremo de cometer actos terribles en su nombre. Las mayores atrocidades que han existido se han movido por ideales. Tenemos ejemplos claros en nuestra historia reciente y no tan reciente que todos conocemos. Con ellos es muy fácil llegar al extremo, pues ellos lo son.

Y lo que a mí ahora me ocurre es que me estoy empezando a plantear si realmente existe algún ideal que sea bueno. Da igual que esté movido por bonitos sentimientos, o lo que nosotros creamos que lo son, es indiferente que defiendan la naturaleza, o los animales, pues ideales son. Basta con observar la cantidad de odio y malos rollos que por ellos se generan en las redes sociales y fuera de ellas, cuántas familias se han roto por causa de los choques de ideología. Y si lo pensamos bien, al fin y al cabo son solo pensamientos que generalmente llevan a cuestas el tan peligroso juicio y que mueven el mundo sí, pero sin que podamos predecir en qué dirección.


 
                                          Fotografía: Paloma Gullón
 
 Si miramos a nuestro alrededor nos encontramos con multitud de ideales de los que ni siquiera somos conscientes y que tanto nos dañan: ideales de cómo vivir, de la casa que tener, de los hijos que criar, de cómo ser, ideales de belleza y delgadez, de juventud y de salud. Ideales en el amor. ¡Ay los ideales en el amor! ¡Cuánto daño hacen! Muchas veces cuando nos enamoramos no lo hacemos de la persona que tenemos en frente si no de la imagen idealizada que de ella nos hemos formado, esa imagen que tanto nos mueve y nos inspira. Como dice mi buen amigo Carlos Rodríguez, nos enamoramos de esos cantos de sirena que tanto nos embelesan y que tan peligrosos son cuando te acercas demasiado a sus ninfas. Ese “algo” que tanta serotonina nos genera puede que no sea más que un ideal, un reflejo de nosotros mismos, una proyección de nuestras carencias y deseos más profundos. Y lo malo es que luego vienen los batacazos.

 Los ideales, sean los que sean, pueden llegar a tiranizar y al final siempre habrá que llegar a un mismo destino; siempre habrá que confrontarlos con la realidad con una consecuencia prácticamente inevitable: el sufrimiento.
 
Yo soy de las que pienso que no hemos venido a este mundo a sufrir, puede que sea otro ideal, lo sé. Pero si observamos a los seres vivos más cercanos que tenemos, los animales, podemos observar que sufren menos y si lo hacen, únicamente de una manera terrenal (por ejemplo por dolor o abandono físico). Ellos se dedican a vivir de una forma completa y real. Nunca sufren por no alcanzar sus ideales de vida animal, sería ridículo.

Me pregunto si lo nuestro, lo de la raza humana, tiene sentido.
 
También me pregunto si tiene solución. Puede, solo puede, que sea un problema de enfoque.

Puede que la solución exista y la tengamos tan cerca que no la veamos.

Cuando un día mi vida llegue a su fin, mi ser no será otra cosa que el conjunto de las experiencias vividas; por un instante infinito pasarán delante de mí y a toda velocidad, el aroma del guiso de patatas mi madre, el olor a tomillo de la casa de mis tíos, la suavidad de la piel de la carita de mi hija, la imagen de las manos de mi abuela haciendo mariquitas de papel o el humo de la pipa de mi padre flotando en la salita. También lo que sospeché tras ver las hojas del otoño balancearse con el viento o lo que sentía cuando aire fresco de mi pueblo explotaba en mis fosas nasales. La realidad que estaba delante y también la que estaba detrás.


 
                                                    Fotografía: Paloma Gullón

 Puede que la solución exista y se llame vida, puede que sea mucho mejor que cualquier ideal, puede que sea perfecta. Quizá solo haya que aprender a mirarla con los ojos adecuados, limpiar esquemas; quizá solo haya que retornar.


Saber mirar. Ese es el reto, ese es el principio y ese es el fin.

 
Saber mirar amigos.

 


PD. Ahora solo me queda esperar que este artículo no se haya convertido en otro más de mis ideales.

 

miércoles, 26 de agosto de 2015

SONORAMA 2015, MUCHO MÁS QUE UN FESTIVAL


Me dispongo a escribir este post después de haber reposado las emociones vividas el pasado fin de semana del 14 y 15 de agosto de 2015, con el fin de asentarlas, reordenarlas y darles perspectiva.

Diademas de flores dando saltos, gafas de sol de colores,  barbas largas, barbas cortas, barbas de todo tipo, cortes de pelo muy repeinados, largas cabelleras lisas, pantalones cortos, cabezas de maniquíes y globos de Dora Exploradora flotando al son de una música que emergía de las calles cual medicina para el dolor de cabeza y la resaca.

Sonorama  Ribera: la fiesta del buen rollo por antonomasia, altavoz de la más grande, delirante y sutil vibración de la naturaleza.

Música de aperitivo, de tarde y de noche y ¡qué música señores!. Música y músicos. Músicos de los grandes deambulando por las calles, junto a ti en los conciertos, trovadores por todos lados: un paraíso para los aficionados como yo.

Mi sonrisa dolía de no poder retirarla.

Y es que este encuentro musical burgalés se ha convertido en un fabuloso escaparate para las bandas nacionales desconocidas, un enorme trampolín para las que están a punto de despuntar y una celebración por todo lo alto para las ya amadas y consolidadas.

Nuestra  andadura musical comenzó el viernes a las 7:30 de la tarde y acabó el sábado a las 2:30 de la madrugada. Fallamos el jueves con toda la pena, dejando de ver a grandes como Marlango, Sexy Zebras, Dorian o La Habitación roja.

 Más de 40 conciertos por día no eran asumibles para unas humildes almas melómanas con dos piernas, por lo que obviamente nos perdimos mucha y muy buena música pero también disfrutamos hasta la extenuación de otra tanta. Una gran borrachera musical de larga resaca.

Un festival a mi modo de ver bien organizado, con varios problemas de sonido en algunos conciertos, lo que fue una pena, pero sin llegar a deslucirlo demasiado.
 
 De todo, sin duda, me quedo con su auténtico e inconfundible sello de identidad: la plaza del Trigo y la enorme fiesta musical que allí se monta;  el núcleo urbano de Aranda de Duero arde en Sonorama.


VIERNES
A las 7:30, acompañadas por dos componentes de las Estrogenuinas que habían tocado el jueves y con las que compartíamos albergue,  comenzamos escuchando a la lejos los acordes surferos de Smile, gran banda de folk rock oriunda del País Vasco. Es curisoso, su nombre coincide con el de un álbum de The Beach Boys que nunca pudo salir a la venta, no sé si será casualidad.

Al entrar al gran recinto fuimos directas al Escenario Ribera de Duero donde la banda del multinstrumentista Julián Maeso nos deleitaría con su increíble calidad musical; ¡vaya comienzo por todo lo alto!.  No había mucho público pero el que había era de calidad, y lo digo con conocimiento de causa pues tenía junto a mí al grandísimo Jairo Zavala (Depedro) al que no pude resistirme pedir una foto.
 
 

                                         Fotografía, algo oscura: Paloma Gullón

Los toledanos tocaron piezas de su fabuloso disco One Way Ticket To Saturn (2014) acompañados por un coro de voces negras fantástico.

 


                                              Fotografía: Paloma Gullón
Me pareció que había poca gente para la increíble calidad musical del grupo. Puede ser que aún no se hayan dado a conocer lo suficiente (nacieron como banda en 2014 aunque la trayectoria musical de Julián es larga y de renombre). Puede que quizá su música suene algo antigua, pues tocan una mezcla de rock, country y jazz setentero,  y eso ya se sabe cómo va.  Sea como fuese yo disfruté como una enana y mi amiga también que los descubrió y se quedó enganchada.
Todo lo que hace Jairo Zavala a mí ya de por sí me gusta, por eso estaba deseosa de escucharle tanto en acústico con Depedro como en eléctrico con Calexico donde lleva guitarra y coros.

 Primeramente vimos a Depedro en el espacio benéfico Leãozinho, proyecto capitaneado por el vitalista locutor de Radio 3 Ángel Carmona de ayuda a los niños de la favela Parada de Lucas de Río de Janeiro.

Jairo por desgracia tuvo problemas con el sonido de su guitarra acústica al comienzo de la tercera canción, problema que supo lidiar con maestría gracias a su gran experiencia y profesionalidad. El hombre ni corto ni perezoso se arrancó a cantar a cappella “Comanche” con la que terminó el acústico acompañado por todos los allí presentes dejándonos las gargantas.
 
                                                         Fotografía: Paloma Gullón
 
Acto seguido iríamos a ver a Calexico del que apenas había escuchado un par de canciones. Tengo que decir que no solo me gustó sino que me sorprendió y enamoró;  a mí y a muchos de los que allí estábamos, que pudimos vivir un concierto mágico.
 
                                              Fotografía: Paloma Gullón
La voz del cantante y guitarrista Joey Burns me pareció fabulosa, me recordaba mucho a la de Neil Finn, cantante, compositor y guitarrista de Crowded House.  Calexico nos regalaron un espectáculo diferente, original, repleto de calidad y con una ecléctica variedad musical. En hora y pico de concierto nos ofrecieron folk americano con ritmos mariachis alternado con música independiente y cumbia; canciones algunas donde las trompetas y trompas eran las protagonistas y que nos transportaban al lejano Oeste. Western folclórico moderno al contrabajo lo llamaría yo, por ponerle un nombre bizarro.  Una mezcla explosiva y fabulosa que nos hizo vibrar y bailar; mi cuerpo se balanceaba inconscientemente de un lado a otro, junto al resto del público, en un suave y animado vaivén. ¡Qué energía tan especial y diferente se generó allí! Y como era de esperar Jairo, lo dio todo, fluyendo y disfrutando con la música de una manera que solo él sabe hacer. Tan fácil y tan espectacular.
 
                                               Fotografía, borrosa: Paloma Gullón
 
En una de las excursiones a los baños pasamos por el escenario Burgos Origen y Destino y allí descubrimos una banda que nos gustó: Pecker, peculiar y divertida.
 
 También por allí nos llamó la atención la rumba de Miguel Campello; el hombre  llevaba con mucha gracia una falda de volantes que junto a sus musculosos brazos y sus constantes acrobacias transmitía una imagen de lo más peculiar, rozando lo saltimbanqui.
Estuvimos también viendo a Arizona Baby, con un Javier Vielba tan genuino y característico como siempre, con su larga y espesa barba; allí destacaba también su guitarrista Rubén Marrón con su inconfundible melena. Arizona Baby dieron un buen concierto en el que no acabé de meterme del todo, ¿quizá por su falta de calidez?, no lo sé, y eso que me gusta su música. Su último disco Secret Fires no está nada mal.
 
                                                         Fotografía: Paloma Gullón
 
Un concierto por el que pasamos de puntillas fue el de Jero Romero que a mí, desde que ha dejado la maravillosa The Sunday Drivers, ya no me gusta ni la mitad y además se le escuchaba bastante mal. Lo sé, la nostalgia "sundaydriviera" me pudo.
Para acabar nuestra noche vimos a Supersubmarina, que se dieron un buen baño de masas en el escenario principal. Como a mí no me apasionan,  les escuché de fondo entretenida en una conversación, aunque tengo entendido que no estuvieron nada mal.
 
SÁBADO
El sábado al medio día pudimos disfrutar a Ruffus T Firefly como banda trampolín del festival en la Plaza del Trigo. Les seguía hace tiempo y me hizo mucha ilusión verles allí, eso sí un poco lejos y ladeada, por lo no les pude escuchar demasiado bien.  El ambiente en la plaza del Trigo era espectacular.
                                                         Fotografía: Paloma Gullón
A Las 15:00 nos perdimos la sorpresa del sábado en la Plaza que fue increíble según nos contaron. A cambio descubrimos por sorpresa, en la aledaña Plaza de la Sal, la garra de la banda gallega The Trunks. La voz del cantante, una mezcla de Bunbury y Mikel Izal, nos cautivó desde la primera nota con su fuerza y personalidad. Melodías de rock contundentes y pegadizas y una entrega absoluta en el escenario y fuera de él (pues el cantante se bajó del escenario-autobús y se mezcló con el público dándolo todo y más), ha convertido a este grupo sin lugar a dudas en nuestro “descubrimiento” del festival.
 


 
                                              Fotografía: Paloma Gullón



                                                         Fotografía: Paloma Gullón  
Increíble después la fiesta montada en la Plaza de la Sal con los DJ´s. Conexión musical colectiva que yo hacía mucho tiempo no recordaba.


                                              Fotografía: Paloma Gullón

 
Por la tarde y ya dentro del recinto, llegamos puntuales al esperadísimo -por nosotras- concierto de Zahara. Empezó a las 19:40, justo después del animal de escenario y original Ángel Stanich del que pudimos escuchar apenas dos canciones.
Al poco de empezar ya se había llenado el gran recinto del Escenario Ribera de Duero. Nosotras en las primeras filas pudimos disfrutar de uno de los mejores espectáculos del festival. Porque Zahara no solo canta y compone increíble, si no que hace espectáculo.
Con una sonrisa de oreja a oreja, que traslucía una felicidad absoluta por estar allí, salió al escenario acompañada de su fabulosa banda compuesta por algunos ex de los The Sunday Drivers.
 
                                              Fotografía: Paloma Gullón
 
Y es que para mi gusto el carisma, entrega y autenticidad de esta chica y su banda no tiene parangón en la escena musical española del momento. Enfundada en su inseparable chaqueta de grecas azules y amarillas que coinciden con las de la portada de su último disco, Santa (2015), realizando movimientos de cuerpo y cabeza con los que sacudía su melena rubia de una forma que solo ella sabe hacer, se comió el escenario dejándonos a todos pasmados. Con una fuerza inaudita para un cuerpo tan pequeño, y un repertorio superpotente que la gente coreaba sin parar, nos regalaron un auténtico conciertazo. En su última canción, al igual que el cantante de the Trunks, Zahara bajó del escenario y bailó cual Judy Garland en el Mago de Hoz haciéndose paso entre el público. Ya subida de nuevo al escenario, finalizó la canción y el concierto con un espasmódico baile en el que entregó todas sus fuerzas restantes y acabó tirada en el suelo incendiando el escenario. Y esto último fue literal porque nada más despedirse la banda, empezó a salir humo y a verse fuego de uno de los altavoces, sin consecuencias posteriores. Bestial.
Sin haber podido aún asimilar el conciertazo de Zahara,  tuvimos la suerte de poder escuchar en acústico al grandísimo Paco Neuman, al que también más tarde pudimos disfrutar en eléctrico con su banda Neuman. Canciones más que grandes, con el poso inconfundible de muchos años de carretera y manta,  interpretadas por la inconfundible y desgarradora voz de Paco, hacen para mí de Neuman la banda española del momento.
                                                   Fotografía: Paloma Gullón
Acto seguido Xoel López, con una valentía para enmarcar,  salió solo al escenario acompañado cual hombre orquesta de su teclado, guitarra y de una pandereta de pie. Estuvo francamente bien. El recinto Ribera de Duero, el más grande de todos, estaba lleno hasta la bandera, con un público selecto y entregado. Y digo selecto porque de nuevo a mi lado se encontraban Mikel Izal y algunos de los músicos de su banda Izal y Juama Latorre de Vetusta Morla. Y yo allí a su lado, feliz como una perdiz, disfrutando del conciertazo que se marcó Xoel López él solito.
Más tarde y después de pasearnos un rato y bailar con los animados Correos,  fuimos a ver a Anna Calvi. La artista salió al escenario con un gesto atormentado que no le abandonó en todo el concierto. Anna dio un recital tranquilo y de calidad, quizá para mi gusto demasiado solemne para la fiesta que allí había montada y quizá por ello no lo pudimos/supimos apreciar lo suficiente.
Finalmente la guinda final que todos estábamos esperando, y digo todos porque no cabía allí ni un alfiler: Vetusta Morla.
Yo la verdad es que ya les tengo oídos y requeteoídos, además he ido a muchos conciertos suyos y por eso no me hacía tanta ilusión verles; no obstante reconozco que dieron un conciertazo de los grandes.
 Allí acabamos todos cantando sus canciones cual himnos, sobre todo las de su primer disco, Un día en el mundo (2008),  para mí el mejor de sus tres LP´s con diferencia.  Fue entonces cuando me volví a enamorar de ellos,  y la verdad es que no me fue difícil.
El punto negro de este concierto fue que en el lado derecho del recinto (en el que nos encontrábamos nosotras), el sonido era pésimo y se escuchaba fatal. Se veía a Pucho allí a lo lejos dándolo todo mientras nosotros recibíamos nada más que el eco lejano de su voz. Era curioso ver a la otra mitad del recinto saltando mientras nuestra mitad ponía el oído para poder escuchar. Me pareció increíble que los técnicos de sonido no lo arreglaran a tiempo, y no sería porque no nos quejamos varias veces, coreando al unísono “no se oye, no se oye”.
Aún así, como los Vetustos son los Vetustos, yo no sé si mejoró el sonido algo (según mi amiga no) o acabamos acostumbrándonos, al rato nos pusimos todos a bailar como locos (en el escaso espacio del que disponíamos) y a corear sus maravillosas canciones rompiéndonos las cuerdas vocales.
Finalizaron como siempre con la maravillosa Días Raros y yo,  como siempre, me emocioné.
 
Como no podía ser de otra forma allí estuvo con nosotros todo el rato la compañera inseparable y
que tantos buenos momentos me ha dado, mi querida Radio 3.
 
                                              Fotografía: Paloma Gullón
Tanto, tan intenso y en tan poco tiempo. Esto es y ha sido, desde mi mirada partipolar,  Sonorama 2015.
El año que viene repetimos ¿no?, yo desde luego que sí ¿y vosotros?.
¡Hasta pronto sonirit@s!